viernes, 7 de enero de 2011

LOS LIBROS QUE HAY QUE LEER

Rimas y Leyendas de Bécquer



En cada nueva colección de libros que inicia una editorial siempre figura alguna obra de Gustavo Adolfo Bécquer, por lo general las Rimas o las Leyendas, aunque también pueden ser sus Cartas, las literarias escritas a una mujer o las dirigidas a El Contemporáneo, periódico madrileño del que el poeta era director, desde una de las celdas del monasterio de Veruela cuando se recuperaba de una dolencia pulmonar. Da lo mismo. Lo que busca la colección en particular es ofrecer una de las prosas más líricas y profundas del siglo XIX español y sin duda la mejor poesía de ese siglo. Nadie puede dejar de conocer la Rima LXXIII, que muestra los sentimientos del poeta ante la trágica muerte de una niña y que empieza:

"Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
y otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron..."

La muerte, lo mismo que el dolor están presentes en sus versos, pero es que también lo está la misma poesía en varias composiciones. Por ejemplo, en la Rima V, oímos hablar a la poesía de sí misma del siguiente modo:
"Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea.
Yo nado en el vacío,
del sol tiemblo en la hoguera,
palpito entre las sombras
y floto con las nieblas..."

Pero sobre todo a Bécquer lo conocemos como al poeta del amor en todas sus facetas, desde la de la felicidad hasta la del desengaño; y hasta las fuerzas telúricas presentan manifestaciones apoteósicas de amor, como leemos en la Rima X:
"Los invisibles átomos del aire
en derredor palpìtan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada,
oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas,
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
Silencio. ¡Es el amor que pasa!"


Este es el mismo Bécquer de las prodigiosas Leyendas, donde el misterio y la poesía de dan la mano y el personaje femenino adquiere suma importancia, como ocurre en los relatos ambientados en Toledo como El beso, La rosa de pasión o La ajorca de oro y otros con ambiente soriano como El monte de las ánimas, Los ojos verdes o La promesa, por citar los títulos de seis de sus más conocidas Leyendas.
Nadie puede quedarse sin conocer la historia de la judía Sara que es capaz de sacrificarse por su novio cristiano y encontrar la muerte a manos de su propio padre, el cruel Daniel Leví, aunque de sus restos nacerá la rosa de pasión, una flor que presenta los atributos de la crucifixión de Cristo. Ni la historia de Beatriz, personaje contrapuesto de Sara, quien, caprichosa y cruel, manda a su primo Alonso a una muerte segura en el monte de las ánimas, donde es devorado por los lobos. Ni el trágico fin de Fernando de Argensola en la fuente de los álamos atraído por el amor de la mujer de ojos verdes que mora en el fondo misterioso de las aguas.



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